El ejército de Israel lanzó una nueva ola de ataques aéreos contra la infraestructura de Hezbollah en Daieh, suburbios del sur de Beirut, destruyendo oficinas de Al-Quds y la Fuerza Aérea de la Guardia Revolucionaria iraní.
Los bombardeos causaron nueve muertos en Tiro y otros fallecidos bajo escombros, con vehículos destruidos en zonas urbanas y críticas a los ataques por afectar civiles en barrios y sitios culturales de la milenaria ciudad libanesa.
El saldo total del conflicto asciende a 400 fallecidos, incluyendo 83 niños, pese a un alto al fuego de noviembre de 2024 que exigía retiro de fuerzas, aunque Israel niega violaciones y prioriza eliminar terroristas.
Autoridades libanesas, Hezbollah y Naciones Unidas condenan las acciones, que incluyen bombardeos previos en el sur del Líbano, un país ya destruido, con víctimas civiles inevitables en ataques aéreos.