Irán bombardeó Israel con bombas racimo, también conocidas como bombas de dispersión, que liberan cientos de submuniciones destructivas, según explicó el experto Andrés Kripa en el programa.
Estas armas, usadas por primera vez en la Segunda Guerra Mundial por la Alemania nazi, luego por Rusia y Estados Unidos en Vietnam y Ucrania, contienen alrededor de 200 pequeñas bombas de tipos explosivas, incendiarias y minas que no detonan inmediatamente, dejando terrenos minados ya que entre el 10% y 40% fallan.
Se lanzan desde aviones o misiles, abriéndose a 90-1500 metros de altura para dispersarse en un radio de 200 metros, causando daños masivos incluso a civiles, como se vio en Ucrania.
Israel busca interceptarlas antes de la dispersión para evitar el peligro.