En Irán surge quiebre: el presidente Pesekian anuncia fin de ataques a la región y pide disculpas a países del Golfo, pero la Guardia Revolucionaria confirma su continuación contra Israel, Estados Unidos y Líbano.
Los ataques persisten en Beirut y sur de Líbano con decenas de muertos, mientras Irán apunta bases militares e infraestructura energética de EE.UU. en la región, usando su rol como tercer país en reservas de petróleo.
Qatar frena exportaciones de gas, Bahrain sufre ataques a refinerías petroleras y Arabia Saudita intercepta misiles contra su infraestructura, en medio del conflicto geopolítico.
Esto agrava la escalada en Medio Oriente con idas y vueltas en el régimen iraní.