Moctava Khamenei, hijo del fallecido ayatolá Ali Khamenei, asumió como nuevo líder supremo de Irán. La Asamblea de Expertos lo eligió para garantizar la continuidad del poder teocrático, controlando la política interna, las Fuerzas Armadas y la figura religiosa del país.
El hombre de 56 años era un personaje central en el entramado de poder de su padre, asesinado en ataques de Estados Unidos e Israel el 20 de febrero. La asamblea emitió un comunicado afirmando que no dudó en elegirlo pese a la "brutal agresión criminal de Estados Unidos y el malvado régimen sionista".
Esta sucesión se presenta como una virtual dinástica dentro del Estado iraní, manteniendo la administración actual en medio de tensiones regionales.