Elizabeth Taylor poseía una de las colecciones de joyas más impresionantes, solo superada por la de la reina Isabel II, con piezas emblemáticas como el diamante Taylor Burton de 68 quilates que Richard Burton le regaló por 1.100.000 dólares, la suma récord en su momento por una joya.
Otras piezas destacadas incluyen el diamante Krupp de 33 quilates, adquirido por Burton en subasta por 307.000 dólares pese a su origen ligado a la esposa de un aliado de Hitler, y la perla Peregrina de casi cinco siglos, que pasó por reyes españoles como Felipe II y Felipe III, y Napoleón III, antes de ser comprada por Burton para Taylor.
Taylor engarzó la perla en un collar de Cartier y debutó el diamante Taylor Burton en un collar para su cumpleaños 40 en Mónaco, tras viaje custodiado. Tras su muerte en 2011, muchas piezas se subastaron, como la perla por 11.800.000 dólares.