Diego Armando Ibarra, el inquilino que ocupa ilegalmente la casa de María Elena Rodríguez, una anciana de 85 años, fue confrontado en vivo por el periodista Daniel Fava frente a la propiedad en Pasaje Rincón 3566 del conurbano bonaerense.
Ibarra negó la estafa, afirmó haber pagado 3.000 dólares de los 29.000 dólares acordados por el boleto de compraventa, y exigió que le devuelvan 10.000 dólares que dice haber entregado. Acusó a María Elena de amenazarlo de muerte con mensajes y sicarios, pese a su edad avanzada, y reclamó que se siga la vía judicial en lugar de exponerlo en medios.
En una tensa discusión callejera llena de interrupciones y acusaciones mutuas, Ibarra evadió mostrar pruebas de las amenazas, se negó a aclarar cuánto pagó realmente y se retiró molesto, alegando violación de su privacidad aunque estaba en vía pública. Fava intentó destrabar el conflicto, pero Ibarra insistió en que la justicia demora hasta ocho años y que él está bien asesorado.
En el estudio, los panelistas destacaron que Ibarra parecía preparado y conocedor de la ley para tironear el caso, mientras subrayaron la buena fe de María Elena estafada emocional y económicamente. El equipo celebró el encuentro imprevisto como ejemplo de periodismo vivo, sin guion, en el primer programa.
Abogados como el doctor Castillo y Campbell explicaron que civilmente tomaría siete años recuperar la casa, pero penalmente por defraudación hay chances más rápidas, aunque difícil por el boleto firmado.