La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado argentino por violar derechos a la vida, integridad, protección judicial y garantías en el caso de Marcela Brenda Iglesias, nena de 6 años muerta aplastada por una escultura en el Paseo de la Infancia en 1996.
Tras prescripción en Argentina, la familia apeló internacionalmente; el tribunal ordenó en un año un acto público de reconocimiento de responsabilidad por la impunidad en la investigación, brindando justicia 30 años después.