El Trece policial Crimen y Castigo

Chisa Murano disfrutó fama tras salir presa por envenenar amigas

Tensión: gritos (65°) Sesgo: crítico (-45)

María de la Mercedes Aponte de Morano, conocida como Chisa Murano, fue detenida en 1979 y condenada a cadena perpetua en 1985 por envenenar a dos amigas a las que debía dinero.

Tras salir de prisión, se convirtió en una celebridad morbosa: la gente la reconocía en la calle, le pedía autógrafos y la entrevistaban en televisión, radio y revistas. Ella admitió disfrutar esa fama después de tanto sufrimiento en la cárcel.

Murano contó que le diagnosticaron un tumor cerebral mientras estaba presa, la operaron y le quedó un agujero en el cráneo. Luego, al volver a casa, sintió que su familia nunca la quiso lo suficiente.

Finalmente, el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal la absolvió por falta de pruebas y testigos directos. Esto desató un escándalo familiar: su esposo la confrontó furioso por el daño a su reputación y al hijo, mientras ella lo insultaba llamándolo egoísta y defendía su inocencia con mentiras.

La narración destaca cómo Murano generaba suspenso como en una ficción, fabricando su inocencia con declaraciones manipuladoras, en medio de gritos e insultos como "hijo de puta" y "egoísta de mierda".