Casi el 50% de la población argentina sufre insomnio crónico desde la pandemia, con testimonios desesperados de personas que no duermen días enteros por preocupaciones económicas y deudas. Un hombre de 60 años durmió solo 20 horas en total durante 40 días, mientras otros cuentan ovejitas sin éxito y se despiertan a las 4 o 5 de la mañana pensando en pagos y obligaciones.
La falta de sueño impide reparar mente y cuerpo, ya que un tercio de la vida se dedica al descanso para reconstruir; quien no duerme se enferma y acumula una hipoteca de salud. Pacientes relatan accidentes por agotamiento, como caídas en moto, irritabilidad con terceros y colapsos emocionales que terminan en llanto.
Expertos recomiendan diferenciar tipos de insomnio y tratamientos de primera línea como psicoterapia cognitivo-conductual para manejar pensamientos y estrés, junto con melatonina de liberación prolongada para mayores de 55 años, evitando fármacos que dejan atontados al día siguiente. Contar ovejas hasta 200 sin dormir obliga a levantarse, ya que la cama es solo para dormir o placer, no para angustia.
El sueño incluye un 15-20% de fase REM para resolver problemas diurnos como un psicólogo nocturno; sin él, no hay claridad mental. Los problemas sociales como deudas generan un círculo vicioso, pero consultar al médico es clave para romperlo y evitar consecuencias graves.