Patricia Bullrich arma su propio acto con Nahuel Gallo en el Senado y le ofrece ser candidato a diputado por La Libertad Avanza. Tras ser corrida de la conferencia de prensa en el edificio Sentinela por Alejandra Monteliva, la ministra de Seguridad organiza una recepción privada donde besa a Gallo y lo convoca con senadores afines, aunque no declara públicamente junto a él.
El panel revela la feroz interna: Monteliva apoda 'Patinto' a Bullrich en privado por el conflicto en torno al gendarme liberado de Venezuela. En el aeropuerto de Ezeiza, ambas posan para la foto oficial, pero luego excluyen a Bullrich de la conferencia, enviando al canciller en su lugar. Karina Milei ordena apagar el tema y frena una condecoración que Milei iba a entregar a Gallo.
Gallo llega con el libro 'Guerra sin cuartel' de Bullrich, lo que el panel califica de tortura irónica. Fuentes del entorno confirman la oferta política, y Gallo responde que lo pensará. El gobierno busca salir del escándalo, pero detalles emergen sobre gestiones previas.
Marcela Pagano, diputada involucrada en la liberación, detalla en entrevista sus gestiones desde el 16 de enero. La familia de Gallo, desesperada por la falta de respuestas de Cancillería y Ministerio de Seguridad, la contacta vía periodista Natalia Niveskihuayt. Pagano activa diplomacia parlamentaria y se comunica con Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea venezolana.
Pagano recibe respuestas inmediatas y optimistas de Rodríguez, hermano de Delphy Rodríguez, y contacta a Estela Lugo, exembajadora venezolana. El gobierno argentino ignoraba o no respondía, pese a expectativas por presión de Estados Unidos sobre Venezuela. La historia de Gallo se presenta como mal contada, con dudas sobre si es héroe o villano.