Un ataque con bomba a la embajada iraní en Oslo, Noruega, catalogado como terrorista, provocó daños materiales importantes en la entrada sin dejar heridos.
La detonación rompió vidrios, agitó puertas y derribó lámparas, pero nada irreparable. Las autoridades noruegas investigan sin sospechosos identificados aún.
Se incrementó la seguridad en el lugar y pidieron a la población reportar cualquier información relevante, manteniendo la calma en el contexto internacional tenso.