Azul vendió un colgante flor de lis de platino con brillantes de talla completa por 2.700.000 pesos en Leiva Joyas, junto con cinco lingotes de oro de 24 kilates que había invertido con su familia.
La pieza, heredada de su abuela salteña que cumple 80 años, estaba impecable y nunca usada; Azul la vendió para financiar un viaje familiar al norte y retribuir el regalo.
Francisco, el tasador, destacó el diseño exclusivo, la antigüedad, el peso del platino y la pureza de las piedras sin imperfecciones, además de la ventaja del oro sobre el dólar por no deteriorarse.
Azul elogió la profesionalidad y confianza del comercio, quedando contenta con el valor inesperado.