El ataque masivo de Estados Unidos a Irán, incluyendo el asesinato de 160 niñas en una escuela sin disculpas, genera incertidumbre energética global y dispara los precios de los combustibles en Argentina, atados al barril internacional. La nafta ya subió entre 6 y 7% en las últimas horas, con el CEO del PF recomendando cargar lo antes posible ante posibles sobresaltos.
Plataformas como Mercado Pago aplican tasas usureras de hasta 230% nominal, 720% efectiva y 1100% costo financiero total en préstamos a personas de bajos recursos, mientras discriminan precios dinámicos según el perfil del usuario, cobrando más caro a quienes usan sus servicios frecuentemente. Esto viola potencialmente la ley de lealtad comercial por discriminación de precios.
El Banco Central facilitó descuentos directos de cuotas de sueldo en cuentas ajenas para estos prestamistas, capturando ingresos de una población endeudada con problemas para cubrir la canasta básica. En paralelo, la revolución del shale gas en Estados Unidos equilibra su consumo energético, reduciendo el impacto de subas en petróleo y gas natural, comercializado por contratos largos.
Argentina transformó su déficit energético en superávit gracias al gasoducto Néstor Kirchner, ahora exportadora neta de petróleo con potencial ganancia de 5.000 millones de dólares si los precios se sostienen, aunque importa gas licuado caro para invierno y sigue vulnerable a fluctuaciones.
Este combo pone un piso inflacionario a marzo, en un escenario estanflacionario donde no hay crecimiento económico y los precios siguen subiendo, con la mirada en el estrecho de Hormuz.