Los conductores lamentan que el día de cobro del sueldo ya no sea una fiesta para los trabajadores argentinos debido a la prolongada pérdida de poder adquisitivo que hace imposible gastos como un asado semanal o vacaciones.
Critican que incluso comer carne diariamente se ha vuelto un lujo inalcanzable por los aumentos de precios, algo que antes formaba parte de la cultura argentina y generaba orgullo entre los extranjeros que lo experimentaban.
Detrás de los números económicos hay realidades humanas, afirman, y señalan que para muchos el asado trasciende la mera comida y representa una perspectiva de vida que se pierde cada vez más.