Andrea Rincón reveló en un programa que a los 17 años trabajó en un call center vendiendo cremas milagrosas para agrandar el pene, las mamas y otras partes del cuerpo, incluyendo productos con baba de caracol que no funcionaban.
La actriz contó que llamaban a latinos en Estados Unidos desde listas proporcionadas, ofreciendo falsas ilusiones a compradores desprevenidos, y se sentía estafando a la gente al prometer resultados imposibles las 24 horas.
Los conductores recordaron la época de televentas con productos como pesas para adelgazar de Marcela Branes o pastillas chanterelles, destacando que eran inventos para engañar al público en clasificados y anuncios.