Andrea del Boca, actriz icónica desde los 5 años, hipnotiza en Gran Hermano sentada esperando baño o en monólogos sobre su padre, lavando imagen vía TV que ama en su ADN.
Rodri Lussich, fanático pese a odiar realities, la sigue obsesionado: del estudio Sonotex grabando novelas 12 horas diarias a ahora 24/7 al aire, mejor lugar para ella post-política.
Panel destaca que revive la casa, sabe de realities y rebotes privados, entró por homenaje paterno y fanatismo del género, consciente del impacto.