Los residentes desalojados del complejo Cosur en Parque Patricios ingresan por turnos de cinco a diez minutos, custodiados por más de 100 policías y bomberos, para retirar pertenencias esenciales de sus departamentos tras el derrumbe de las cocheras que dejó un pozo de tres metros. La periodista Ema Herrera reporta en vivo cómo los propietarios esperan ansiosos detrás de vallas, cargando "su vida en un bolso" mientras entran por Mafalda y salen por Bardem, organizados por piso y sector.
Leonel, uno de los afectados, relató su angustia en primera persona: vive en hoteles temporales con su madre y hermano, sin certeza de regreso ni plazos claros del gobierno. "Me acosté el lunes con gas y me desperté sin saber si vuelvo", expresó, destacando el esfuerzo de años por el primer hogar vía créditos hipotecarios como Procrear, ahora amenazado por la incertidumbre y la posible desvalorización de las propiedades.
En el panel, se debatió la presión económica: las cuotas hipotecarias actuales son mucho más altas que el valor recuperable de venta, pese al stop debit impulsado por el gobierno para suspender pagos. Los conductores enfatizaron la paradoja de saber que sus electrodomésticos y bienes están ahí, pero inalcanzables por el riesgo de nuevo colapso.
La Fiscalía Contravencional y de Faltas número 31, a cargo de la doctora Salvatici, interviene analizando planos y documentación para identificar responsables entre arquitectos e ingenieros, más allá de la parte financiera. Expertos recomendaron a los vecinos presentarse como querellantes para seguir el caso y exigir respuestas, mientras una retroexcavadora no autorizada generó más nerviosismo previamente.
La cobertura resaltó el impacto en familias con niños, la pérdida de rutina diaria y el temor a no volver en un año, con todos durmiendo mal por el "cansancio de la incertidumbre".