Vaca Muerta batió récord de producción petrolera con 868.000 barriles diarios, superando niveles de hace 27 años y aportando cerca del 70% del total nacional desde la cuenca neuquina. Este boom generó un superávit energético de 7.800 millones de dólares en 2025, cubriendo el 70% del superávit comercial general de 11.200 millones, revirtiendo un déficit histórico de 7.000 millones anuales.
Sin embargo, los pozos de shale en Vaca Muerta declinan rápidamente: el 60% produce menos de 125 barriles diarios en promedio, según el ingeniero Gerardo Tenerini, obligando a perforaciones constantes para mantener el ritmo. Cualquier interrupción por cambios políticos, pandemias o bajas de precios puede derrumbar la producción un 25-30%, disciplinando así a los gobiernos a evitar intervenciones que afecten inversiones.
YPF, con participación estatal, abandona cuencas convencionales como el Golfo San Jorge en Santa Cruz y Chubut por la mayor rentabilidad de Vaca Muerta, dejando unos 6.000 puestos de trabajo perdidos según consultor Gerol. Estas provincias enfrentan crisis: Santa Cruz sin represas ni litio, minas de oro agotándose y alto empleo público; Chubut con pesca y turismo débiles, agotándose indemnizaciones y generando preocupación social similar a los 90.
La polémica estalló cuando Javier Milei llamó 'chatarrín' a Paolo Rocca de Techint por perder una licitación de caños para gasoductos contra oferentes indios y chinos más baratos. El debate gira en torno a proteger la industria local frente al exceso de acero chino subsidiado, en un concurso privado ligado al RIGI, donde el gobierno optó por no intervenir como árbitro.