Donald Trump designó a Cuba como la próxima pieza en su cadena de dominós geopolíticos después del conflicto en Irán. Le ordenó a Marco Rubio cancelar vacaciones y preparar una intervención con portaaviones para arreglar el tema cubano, en medio de una crisis energética devastadora con apagones constantes que golpean el turismo, único ingreso genuino de divisas de la isla.
La situación en Cuba se agrava sin asistencia de Venezuela ni Rusia, llevando a un nivel cruel de sofocación tras más de 60 años de bloqueo estadounidense. Los panelistas lamentaron que esto demuestra el escarnio a quienes cuestionaron el dominio norteamericano, mientras la gente sufre alimentos y energía escasos.
En Venezuela, tras el secuestro de Nicolás Maduro, el petróleo ya fluye hacia Estados Unidos como quiere Washington, pero surge la duda si habrá cambios reales para el pueblo o solo beneficios para los intereses petroleros yankis.