Roberto Piazza reveló que su negocio de diseño de moda fue pésimo durante el gobierno de Macri y empeoró con Cristina Fernández de Kirchner, pero ahora va bien gracias a su clientela fija y especial. Explicó que no vende masas sino piezas únicas y que la temporada de marzo empieza con muchas clientas pidiendo vestidos de 15 años y novia.
Recordó que en la época de Macri le iba muy mal, a diferencia de ahora donde se mantiene estable pese a las dificultades de la industria textil. Anteriormente había afirmado que su trabajo iba bien como una isla en medio de la crisis.
En la charla también compartió detalles de su vida íntima, como tener una pareja abierta y libertaria donde ambos van a boliches por separado sin celos, incluso en Madrid. Defendió su participación en un evento en el Congreso con Lilia Lemoyne, a quien describió como brava y copada.