Carlos Maslatón aseguró que la guerra con Irán será de corta duración y no afectará la economía argentina ni global porque el régimen de los ayatolás está colapsando. Explicó que Estados Unidos e Israel destruyeron todo el ejército iraní, dejándoles solo misiles limitados, y descartó una rendición como en Japón o Venezuela debido a la cultura chiita que glorifica el martirio, inspirada en la batalla de Kerbala del 680.
Predijo que el fin del régimen vendrá por insurrección interna con 40.000 muertos y oportunidades para secesiones como kurdos y baluchis, respaldados por Estados Unidos. Comparó subidas históricas del petróleo en 1973, 1990-1991 y Ucrania, que siempre se desinflaron post-conflicto, por lo que el precio actual de 90 dólares se calmará pronto.
Enfatizó que lo prioritario es desarmar los misiles y programa nuclear iraní, lo que se logra rápidamente, llevando a un mundo más tranquilo pese a conflictos políticos residuales.