El Dr. Soares pide a los presentes ponerse de pie, mirar al de al lado y sonreír para recuperar la sonrisa, afirmando que la felicidad radica en tener a Cristo en sus vidas.
Invoca la presencia de Dios sobre la congregación para renovación espiritual, acercamiento al altar y unción celestial que restaure las fuerzas de los débiles, declarando que el Señor es su fuerza principal.
Continúa exhortando a los fieles a recuperar la alegría en su familia y hogar, donde muchos se sienten sin gozo con hijos, cónyuge o hijastros, invitándolos a acercarse íntimamente al altar de Dios para sentir plenitud y no estar solos.
La congregación responde con alabanzas al Señor Jesús, clamando por el Espíritu de Dios y afirmando que no vivirán sin amarlo.