Los jóvenes Amish enfrentan dilemas sobre permanecer en su comunidad o explorar el mundo exterior, pero la mayoría opta por quedarse. Cheryl y Niva abandonaron las restricciones Amish para unirse a la iglesia Menonita más liberal, donde las mujeres pueden usar internet y televisión, aunque extrañan a sus familias.
En Pinecraft, Florida, miles de Amish pasan las vacaciones de invierno lejos del frío de Ohio. Este pueblo creado por ellos en los años 1920 se llena de jubilados como Wilma, quien trabaja en el restaurante Dutchman sirviendo tartas de fruta, y su marido John, fanático del shuffleboard.
Familias como la de Ryan y Lisa, de Iowa, alquilan casas con comodidades modernas como televisión, que usan para programas agrícolas. Ryan conduce un carrito de golf eléctrico hasta Fiesta Beach, donde sus hijos, como Weston, ven el mar por primera vez sin quitarse del todo la ropa tradicional.
Jóvenes Amish prueban aventuras como un paseo en globo aerostático, maravillados por la vista, pero evitan tentaciones como alcohol o clubes. Mantienen reglas estrictas incluso en vacaciones, fieles a sus convicciones.
El número de Amish en Estados Unidos se duplicó entre 2000 y 2020 gracias a altas tasas de natalidad, expandiéndose a más de 30 estados, con el 85% de adolescentes queriendo permanecer en la comunidad.