Cerca de 60 mujeres dominan la pesca, procesamiento y comercialización en el litoral venezolano de La Guaira, desde Chuspa hasta Puerto Maya, superando el machismo que las veía incapaces para el oficio tradicionalmente masculino. Ellas lideran incluso la caballería de arrecife y la venta en muelles, habiéndose metido poquito a poco en lanchas y capturas.
La mayoría son madres solteras que llevan el sustento a sus hogares mediante esta actividad, combinándola con trabajos simultáneos como repostería, peluquería, enseñanza o cocina para subsistir en la crisis venezolana, donde un solo empleo no alcanza y los sueldos no ayudan.
Una pescadora relata cómo su padre repetía que "la pesca es para los hombres", pero hoy se siente "súper orgullosa de ser mujer y ser pescadora". Otra, madre soltera en Bahía Recife, pesca por la mañana, teje cabello y pone cejas por la tarde, y vende comida en casa para sus hijos.
Datos de la encuesta nacional de condiciones de vida en COVID revelan brechas de género persistentes en Venezuela, con menor inserción laboral femenina, discriminación en altos cargos y oficios, y menos horas disponibles por responsabilidades de cuidado infantil.