Mostafa Jamenei, hijo del fallecido Ayatollah Ali Jamenei, fue elegido nuevo líder supremo de Irán por la Asamblea de Expertos tras la muerte de su padre en ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero. El clérigo de 56 años, figura misteriosa sin cargos públicos pero cercana a la Guardia Revolucionaria, superó a Hassan Khomeini, nieto del fundador de la República Islámica. La elección refleja un consenso para mantener la línea dura opuesta a Occidente.
El analista internacional Fernando Wilson explicó que el nombramiento confirma la influencia dominante de la Guardia Revolucionaria en las decisiones de poder, por encima de la cúpula religiosa. Mostafa participó en gestiones oscuras, como la dirección del grupo paramilitar Basij y las represiones brutales tras elecciones disputadas de 2009 y la muerte de Mahsa Amini. Su perfil duro prioriza la red de poder heredada de su padre ante las pérdidas por ataques recientes.
La Asamblea de Expertos, con unos 88 miembros, elige al líder por votación influida por prestigios como los imanes de Qom, más que por conteo aritmético. Mostafa, clérigo menor formado en los 80 y 90, actúa como ejecutor de la voluntad paterna. Ante amenazas de Estados Unidos e Israel, buscará refugio seguro dada la penetración de inteligencia israelí, mientras la Guardia podría cuestionar su liderazgo radical en medio del conflicto.
Donald Trump se opuso al nombramiento calificándolo de insignificante, e Israel amenazó con atacarlo. Wilson advirtió desafíos para controlar paramilitares golpeados y posibles fisuras en la Guardia por la dinámica incesante de operaciones.