Mauricio Macri llamó a Víctor al dejar la Casa Rosada para agradecerle y confesarle que la mejor foto de su vida era una con su hija Antonia en la Quinta de Olivos. Admitió no haber trabajado cómodo en el macrismo por interferencias del equipo de prensa, pero lo acompañó en viajes como al Vaticano, Rusia y Casa Blanca.
La foto, tomada en la Residencia de Olivos, es una de las favoritas del fotógrafo.