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Lizita Aguilari cuenta infancia pobre y fetiche por Peugeot 404 desde niña

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Lizita Aguilari relata en #JuegoChino su infancia marcada por la pobreza en una casa de chapa hasta los seis años y su obsesión con un Peugeot 404. Su madre se casó con el dueño del hotel donde trabajaba de mucama, mudándose a una casa mejor, pero ella sufría en un colegio privado rodeada de niños de familias acomodadas que llegaban en autos lujosos como Renault 4, Renault 6 o Dodge Polara.

Envidiosa, convenció a don Enrique Esteban, vecino con un 404, de llevarla al colegio haciéndose pasar por su padre para aparentar estatus. Bajaba saludando como reina del mar, y de grande compró un Peugeot 404 del 74 por ese recuerdo infantil.

Reflexiona que su infancia fue triste y dolorosa, pero la toma con humor, mintiendo sobre su casa para sobrevivir socialmente. Recuerda disfrazarse de hombre junto al conductor vestido de mujer en Mar del Plata, una experiencia divertida aunque con pudor por el vestido ajustado.

Habla de su primer escenario en el Colegio Nadroguén, donde robaba protagonismo recitando y bailando. Su primer buen sueldo llegó en 2015 con Pedro Alfonso en Carlos Paz; al verlo depositado, bromeó que esperaba más pero confiaba en que repuntara la semana siguiente.

Fama repentina tras imitar voz de hombre en un programa: se acostó anónima y despertó famosa, con llamados de todos lados y reconocimiento en la calle.