La justicia argentina le quitó la tenencia de su hija a Sabrina Petinato tras más de tres años de denuncias sin pruebas sobre abusos del abuelo paterno, otorgándosela a la tía del padre a pesar de los temores expresados. Alejandra Mora, exvedette que la hospedó un mes en Mar del Plata en 2018, relató que Sabrina llegó de sorpresa a medianoche pidiendo asilo por el conflicto judicial, confesándole miedos por posibles abusos del abuelo hacia la menor durante estancias en la casa paterna.
Sabrina acompañó a Mora al juzgado por primera vez con apoyo, donde el juez la interrogó sobre los viajes frecuentes al exterior con la niña, como a Estados Unidos y Europa, evidenciados por sellos en el pasaporte. El magistrado aclaró que no verificaron las acusaciones en tres años y decidió que la niña estaba mejor con la familia paterna. Sabrina gritaba por su hija mientras la separaban en cuartos distintos, en una escena caótica que dejó helada a Mora.
Sabrina expresaba temor por amenazas del padre y el abuelo, a quien atribuía contactos políticos poderosos que influirían en la justicia. Cambiaba celulares constantemente, evitaba redes sociales y no quería exponer el caso en medios para proteger a la menor, ahora mayor de edad con unos 19 o 20 años. Mora perdió contacto tras meses y cree que Sabrina está viva, pese a rumores de muerte, aunque padecía problemas de salud que la obligaban a inyectarse medicaciones fuertes.
El panel recibió mensajes con datos sobre empresarios poderosos: uno ligado a la madre de Sabrina y otro al suegro, con rumores de prostitución y más escándalos. Pablo investiga parejas de peso político y económico. Un pariente la vio recientemente en el Hospital Austral de Pilar, llamada como "señora Sabrina Petit" y de rubia, sugiriendo que fomenta el rumor de muerte para ocultarse ante presiones.
Mostraron en exclusiva una foto de 2018 con Sabrina de pelo negro junto a Mora, destacando cambios físicos y el misterio persistente sobre su vida y la de su hija.