En el día 9 del conflicto mundial, Irán respondió con un rotundo rechazo a la exigencia de rendición incondicional de Donald Trump, calificándola de sueño imposible que se llevarán a la tumba, mientras instala bases de producción de armamento militar en medio de ciudades, rodeadas de escuelas y hospitales, según información del Pentágono.
Esta táctica del régimen iraní genera alarma, y en Estados Unidos la población muestra enojo por el impacto económico: la nafta subió entre un 15% y 20%, lo que eleva precios de transporte, alimentos y pasajes aéreos, como confirmó el CEO de United Airlines. La gente quiere que termine la guerra, pero se espera que dure al menos un mes más con EE.UU. e Israel avanzando fuerte.
Paralelamente, Trump se reúne con casi todos los presidentes sudamericanos para formar el Escudo de las Américas, destacando el rol de Marco Rubio, quien habló en castellano enfatizando la unión americana, un cambio geopolítico clave.
Irán nombró en secreto un nuevo líder tras el asesinato del anterior para evitar acciones de la CIA, mientras se cuestiona cuánto más podrá defenderse ante su debilitamiento.