Irán disparó varias ráfagas de misiles contra Tel Aviv, incluyendo uno con ojiva de racimo que generó heridos y obligó a la población a refugiarse. Israel y Estados Unidos prometieron una respuesta fuerte en el noveno día de la guerra.
Los proyectiles impactaron zonas residenciales, mientras Israel y Estados Unidos replicaron bombardeando un centro espacial clave y una refinería en el corazón de Teherán, demostrando dominio total del espacio aéreo iraní.
El régimen iraní resiste y promete respuesta violenta vía la Guardia Revolucionaria, pese a promesas previas de solo atacar bases militares de EE.UU. Países árabes como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Bahrein están en alerta. Imágenes muestran daños dramáticos en calles de Teherán.
Como cierre, se confirmó la elección del nuevo líder supremo de Irán.