Más de 200 familias quedaron en la calle tras el derrumbe de 175 departamentos en un edificio de Capital Federal el 3 de marzo, debido a graves problemas de humedad y filtraciones denunciados durante años.
Los vecinos describen el pánico de la madrugada con ladridos, timbres y gritos de derrumbe, evacuando en minutos con lo puesto. El colapso destruyó el patio interno de 50 por 70 metros y más de 60 vehículos en la cochera, afectando las torres construidas por COSUD, ahora clausuradas por orden judicial.
La angustia crece porque no saben cuándo volverán; algunos esperaban 20 minutos para retirar pertenencias, pero temen que no alcance. La policía reprime intentos de ingreso para preservar pruebas, mientras la fiscalía investiga sin peritajes completos y vecinos denuncian movimientos irregulares de escombros.
En el edificio gemelo, filtraciones persisten sin lluvia, generando miedo a un nuevo colapso. Los afectados perdieron su sueño de casa propia en unidades que eran su orgullo.