El Aeropuerto Internacional de Kansas City, en Estados Unidos, fue evacuado parcialmente por una amenaza de bomba reportada alrededor de las 11 de la mañana hora local. Fuentes de La Nación confirmaron que unos 2.000 pasajeros fueron llevados al tarmac mientras policías y perros detectores K-9 realizaban una búsqueda exhaustiva en vestíbulos y terminales.
Autoridades implementaron un ground stop, es decir, una parada total de operaciones aéreas, con vuelos detenidos en calles de rodaje. El FBI y la Policía Aeroportuaria investigan la credibilidad de la amenaza, que aún no confirmó la existencia de explosivos.
Panelistas minimizaron el impacto como protocolo estándar ante amenazas comunes, aunque destacaron que suelen ocultar algo real, sin influencia en la opinión pública estadounidense.