Los dirigentes de la AFA, como Claudio Tapia y Tobillino, enfrentan múltiples causas judiciales por corrupción, incluyendo retención indebida de aportes previsionales, facturación trucha y empresas fantasmas por 400 millones de dólares. Investigaciones revelan mansiones de lujo valoradas en 20 millones de dólares, autos Ferrari y Lamborghini, y caballos de carrera, con pruebas que llegan desde el interior de la propia AFA.
Panelistas denuncian que la justicia titubea ante el poder de esta casta, con causas como Arca 1 y Arca 2 estancadas, mientras en Estados Unidos avanza una pesquisa que podría involucrar al FBI. Los hinchas protestan con cánticos como 'Chiquita Pía Botón' contra dirigentes cada vez más ricos y clubes más pobres.
Se critica el sistema monolítico de la AFA, heredado de Julio Grondona, con decisiones unilaterales como el paro contra las SAD y torneos de 30-36 equipos para defender el federalismo. River Plate y otros clubes muestran disidencia, pero el poder se eterniza pese a las evidencias.
Los periodistas reciben pruebas de fuentes internas temerosas, que señalan árbitros y dirigentes, mientras el lobby con entradas para Mundiales y favores compromete a jueces y políticos. El capítulo AFA sigue abierto con tensión creciente.