Otoño Uriarte, una adolescente de 16 años, desapareció el 23 de octubre de 2006 en Fernández Oro, cerca de Cipolletti en Río Negro, tras salir del colegio en bicicleta rumbo a entrenar vóley. Su bicicleta quedó tirada en un camino rural cerca de la casa de la familia Kau, con quien mantenía contacto cercano porque el padre les vendía verduras y huevos, y ella había pernoctado allí al conocer a la hermana de uno de ellos.
Seis meses después, sus restos fueron hallados en un canal de riego con poca materia orgánica, reconocida por un dije y un buzo raído. Los peritos determinaron que no murió ahogada, sino que fue arrojada muerta al agua, posiblemente tras resistirse a una red de prostitución vinculada a policías informantes. Víctor Cufré, entonces jefe de policía y futuro secretario de Seguridad, promovió la versión de suicidio pese a las evidencias.
Los restos de Otoño permanecieron 17 años en el freezer de la morgue mientras la causa se estancaba por encubrimiento. Un pelo encontrado sobre el cuerpo resultó de ADN mitocondrial compatible con José Jafri, uno de cuatro sospechosos: Maximiliano Lagos, José Jafri, Néstor Cau y otro. Además, perros detectores identificaron olores humanos en un nylon que envolvía el cuerpo como pertenecientes a ellos.
La abogada Gabriela Procopiú evitó la prescripción y logró avanzar el caso hasta un juicio en 2025, donde los cuatro recibieron prisión perpetua. Sin embargo, en apelación el Tribunal de Impugnación los absolvió cuestionando la validez del ADN mitocondrial y los perros, ratificado por otro tribunal. Ahora hay una nueva apelación ante el Tribunal Superior de Justicia.
El conductor denuncia la injusticia, califica de 'hijos de puta' a los responsables y destaca que Víctor Cufré, quien embadurnó la investigación, cumple arresto domiciliario por otro homicidio en Bariloche bajo sus órdenes, pero 'de Otoño nada'.