El diseñador Benito Fernández compartió en el programa anécdotas personales profundas, desde su dislexia que lo llevó a una internación hasta momentos inolvidables como su debut en la Fashion Week de New York representando a Argentina hace 15 años, donde lloró junto a sus hijos y amigos.
Fernández recordó su primer recuerdo vívido por olores, como la máquina de coser de su abuela en Santa Celia, y lamentó no haber hablado antes de su dislexia con sus hijos, lo que perjudicó su boutique familiar. Insistió en la importancia de hablar abiertamente, consultar especialistas, medicarse o internarse si es necesario, criticando los prejuicios argentinos en temas de salud mental, política y economía.
En el cuestionario del programa, expresó que reviviría el nacimiento de sus hijos y nietos, destacando cómo la paternidad y abuelazgo lo cambiaron, volviéndolo más responsable: ahora se toma 15 días libres para estar con sus nietos, a diferencia de antes cuando volvía al trabajo al tercer día.
Reiteró su cercanía con la reina Máxima, quien le envió un mensaje amoroso post internación y con quien intercambia mensajes; elogió su rol como mujer laburadora que cuida a su familia pese a vivir en palacios, al igual que otras clientas empresarias. Recordó cómo atendió su llamada casual para vestirla con más de 30 diseños, destacando su popularidad en Argentina por encima de diseñadores europeos.
El segmento cerró con agradecimientos mutuos tras probar tragos de verano como caipirinha, en un ambiente relajado con humor sobre vegetarianismo y asado.