Matías, Kevin y Adriel, dueños de una hamburguesería argentina en Tel Aviv, contaron cómo resisten el conflicto con Irán mediante alarmas constantes y refugios cercanos. Su local, a 50 metros de una estación de tren usada como búnker, sirve choripán, chimichurri y cervezas argentinas para latinos estresados por la guerra.
Explicaron que las ventas bajaron un 30% y el 60% de clientes que se sentaban ahora optan por delivery o takeaway, pero el movimiento aumenta por quienes se refugian en el subte durante ataques. Cumplen normativas, toman precauciones y usan el negocio para despejarse del estrés de sirenas impredecibles.
La hamburguesería nació en cuarentena en Rosario, con recetas adaptadas al paladar local, y se convirtió en centro cultural para la comunidad argentina e latina en Israel, la segunda más grande después de la rusa. Se sienten responsables de brindar un espacio para compartir miedos y cultura en su idioma.
Contrastaron la inseguridad en Argentina, como robos de celulares, con el terror aquí de correr a refugios a cualquier hora, incluso de madrugada con sirenas. A pesar del conflicto, planean quedarse y fortalecer el proyecto.