Venezuela sufre precarias condiciones educativas en el sector público pese a eliminar el horario mosaico, donde maestros daban clases solo dos o tres días por semana para buscar otros empleos. Maestras como Ana Milena mantienen escuelas improvisadas en barriadas populares para enseñar materias faltantes a niños y adolescentes.
Ana Milena convirtió la sala de su casa en aula durante la pandemia y continúa por deficiencias en escuelas públicas, donde niños de 14 años repiten grados bajos por vergüenza y desertan. Padres pagan un dólar mensual o productos de cesta básica.
Estudiantes como Emanuel Carrasquel, de 18 años, se preparan en proyectos como Zona Descarga en Petare para oposiciones universitarias, ya que en colegios públicos faltaron materias como química. El déficit de profesores supera 80.000 según la Universidad Católica Andrés Bello.
Pruebas UNESCO muestran que niños de tercero y sexto grado no alcanzan nivel mínimo en lectura, escritura y matemáticas. Maestros públicos ganan menos de 5 dólares mensuales, llegando a 125 con bonos, frente a canasta básica de más de 500 dólares.