Donald Trump busca en Cuba una transición similar a la de Venezuela e Irán, evitando guerra civil mediante amnistía gradual y democratización a largo plazo sin remover a los líderes del régimen comunista, arraigado desde 1959.
Los reportes desde la isla describen una crisis humanitaria severa: el 40% del territorio sin luz, aviones sin combustible y salida masiva de turistas extranjeros ante apagones extremos.
La comunidad cubanoamericana en Miami, principal grupo inmigrante local, exige la liberación de Cuba; durante la Serie Mundial de Béisbol en el estadio de los Marlins, carteles reclaman libertad mientras Marco Rubio, hijo de refugiados cubanos, negocia en español sin intérpretes, destacando su rol junto a Trump.
Javier Milei se alinea con esta estrategia en la cumbre histórica de conservadores en el Trump National Doral, recibiendo respaldo político de Washington contra narcoterrorismo y regímenes como el de Nicolás Maduro.