Silvina Souto Barros recorre en vivo el campo de lavandas Aroma Lavanda en Villa Llanquín, cruzando el río Limay por un puente peatonal colgante desde Neuquén hacia Río Negro, y destaca el mirador natural con formaciones geológicas como un anfiteatro.
Allí conoce a Alejandro, el productor oriundo de La Plata y radicado en Bariloche, quien explica que el cultivo es agroecológico con manejo natural, sin fertilizantes químicos, adaptado al clima estepario seco a solo 40 kilómetros de la ciudad pero con suelo árido.
La lavanda se usa para relajación nerviosa, equilibrio emocional, aceites esenciales, cosmética, gastronomía como helados, gin, limonadas y cheesecakes, y ofrecen talleres de cocina, perfumería y cosmética, además de alojamiento y casa de té en el parque.
En el estudio, el panel celebra el aroma embriagador, la producción sustentable certificada por INTA y el potencial turístico para visitantes de Bariloche o Villa La Angostura, invitando a seguir a Silvina en Instagram para más recorridos por Patagonia.