Panelistas defienden el saludo de Lionel Messi a Donald Trump en la Casa Blanca como un acto protocolar obligatorio por la MLS. Muestran videos donde Trump elogia a Messi como el mejor jugador, menciona a su hijo fanático y lo recibe junto al equipo Inter Miami por ganar la MLS Cup. Insisten en que no implica apoyo político, similar a visitas de campeones con Obama o Biden.
Comparan con Maradona, quien saludó a Videla o Chávez, pero destacan que Messi no busca polémicas políticas ni ser referente social como Diego. Recuerdan que tras el Mundial 2022, el equipo evitó la Quinta de Olivos con Alberto Fernández para no politizar, y Cristina felicitó en la AFA tras la final perdida en 2014. Critican la grieta en redes que bardean a Messi por no confrontar a Trump sobre Gaza.
Panel muestra opiniones de Beto Casella, quien ve a Messi como deportista puro sin pretensiones políticas, no como Maradona el transgresor. Argumentan que Messi firmó con Inter Miami sabiendo del protocolo estadounidense, donde el capitán camina con el presidente. Rechazan críticas por fotos icónicas como Trump entregando la pelota rosa junto a De Paul y Mascherano.
Concluyen que no hay que exigirle a Messi ser Che Guevara o posicionarse ideológicamente, y anticipan su regreso para el Mundial sin más polémicas. Todos coinciden en separar lo deportivo de lo político, aunque algunos admiten incomodidad por el contexto de guerra.