Un misil iraní desviado por la OTAN cayó en el norte de Siria y se transformó en objeto turístico, donde un pastor lo descubrió con su hijo y ahora un niño posa para fotos junto al proyectil gigante, comparable al tamaño de personas adultas.
La imagen recorre el mundo y muestra facetas curiosas de la guerra en su octavo día, similar a bombas de la Segunda Guerra Mundial que aparecen como atracciones pese al riesgo de explosión.
El conductor ironizó que podría poner un cartel anunciando el misil destinado a Turquía, destacando cómo la vida cotidiana persiste más allá de los conflictos.