La Justicia liberó a la mujer que abandonó a su bebé en una vereda, al considerar que actuó en desesperación y dejó al recién nacido en un lugar habitado con movimiento donde podía ser rescatado.
No se caratuló como abandono de persona ni existía riesgo de fuga, lo que generó polémica pero justificó la excarcelación.
El bebé no quedó a la buena de Dios, ya que el sitio tenía gente alrededor.