Karina Milei consolida su poder interno al imponer al ministro Maíquez y viceministro en el Ministerio de Justicia, dejando a Santiago Caputo en desventaja en la pulseada política.
Maíquez condicionó su asunción a armar su propio equipo, desvinculando a leales de Karina y Caputo, y descabezando la UIF y la ICJ. Además, negó que sus medidas beneficien a la AFA, pese a su relación con Chiquitapia, exvicerector de la Universidad de la AFA.
Entre las prioridades de Maíquez figuran la designación de casi 200 jueces. Sobre la Corte Suprema, existe un acuerdo tácito: el Gobierno no altera su composición por meses a cambio de que avale reformas estructurales, ante la judicialización de la ley laboral impugnada por la CGT.
El Gobierno busca compatibilizar intereses con la Corte tras contrapuntos previos, evitando jueces disruptivos y ganando apoyo para sus reformas frente a posibles fallos favorables a la CGT.