Un millón de jubilados argentinos trabajan por necesidad porque sus haberes no alcanzan para vivir, y casi la mitad lo hace en negro. Expertos previsionales explican que las jubilaciones por invalidez son mejores que las ordinarias, otorgando el 70% del promedio de los últimos cinco años frente al 45% más Prestación Básica Universal para 30 años de aportes. Sin embargo, para acceder a invalidez se requiere pasar una comisión médica con al menos 66% de discapacidad.
Conviene jubilarse ya ante rumores de reforma previsional que eliminaría regímenes diferenciales y empeoraría condiciones, siguiendo la máxima de que las nuevas leyes siempre recortan beneficios. Panelistas advierten que esperar para sumar aportes no compensa las pérdidas por no cobrar durante años, y que los jubilados pueden seguir trabajando en blanco sin perder el haber, negociando con el empleador para mantener el puesto.
El bono licuadora se depreció 194% por inflación en jubilaciones mínimas, y ANSES comete errores en cálculos históricos que reducen hasta 60% los haberes iniciales. La reforma ya ocurrió de facto: menos mujeres se jubilan a los 60 y optan por pensión universal, bajando costos para el Estado de un millón a 280 mil pesos.
Debate acalorado critica gobiernos populistas por estatizar AFJP, emitir monetariamente y precarizar jubilaciones, mientras exigen sensibilidad humana hacia abuelos que trabajaron décadas. Critican a Javier Milei por no bajar impuestos ni reformar laboralmente pese a promesas, y proponen ajustar Estado y política en lugar de jubilados para lograr haberes dignos.