Tras el corte comercial, el invitado confesó no tener enemigos reales en la televisión pero admitió no volver a trabajar con Federico Listorti, aunque aclaró que no fue por maltrato sino porque no se lució en su programa y no encajaba, contrastando con experiencias positivas como con Verónica Lozano.
Criticó fuertemente a Gazaya como 'personaje dificilísima' y 'malísima', describiendo cómo desmentía sus chistes en vivo llamándolos basura, pese a admirarlo como cómico. Mencionó que con Real, es decir Jorge Rial, la relación es compleja porque cree que está molesto con la continuidad de Intrusos sin él.
Relató que Rial lo llamó en 2020 para panel en Intrusos proponiendo dejar el programa a la interna, y que hubo chicotazos en redes a él y Adrián, pero Rial dio voto a favor cuando preguntado. Explicó cambios de canal como del 13 de vuelta por plata, y su filosofía de salir rápido de proyectos irrelevantes.
No se obsesionó con rencillas como con Chicana de Programa, donde nunca fueron enemigos reales pese a ida y vuelta en TV, y negó odios profundos, solo preferencias.