Inteligencia artificial identifica al mejor vendedor inesperado en una cadena de comercios deportivos mediante análisis de cámaras, revelando que atiende a dos o tres clientes simultáneamente frente al promedio de cero o uno, según explicó Daniel Stilerman en el programa.
El experto detalló que la IA no solo mide tiempos de atención en bares o locales, sino que optimiza operaciones alertando sobre mesas que llaman o clientes recurrentes, mejorando eficiencia sin riesgos letales como en la guerra. Los mejores empleados recibieron bonos y promociones sorpresa, incentivando prácticas como atender múltiples clientes a la vez.
Sin embargo, surgió debate ético sobre privacidad: empleados deben saber si son monitoreados, aunque la IA es más precisa que métodos tradicionales como clientes incógnitos. Stilerman enfatizó auditar decisiones críticas como despidos, diferenciándolas de bonos simples.
La conversación extendió a cine, donde IA permite producir películas por 50.000 dólares en horas, como deepfakes de peleas entre Brad Pitt y Bruce Willis o arrestos falsos de Don Bataglia, usando herramientas chinas sin restricciones éticas. Stilerman advirtió sobre deepfakes noticiosos y necesidad de protección de imágenes.
El panel comparó con disrupciones pasadas como MP3 vs CDs, prediciendo más y mejores películas, pero alertando que IA sola genera contenido pobre sin edición humana.