Guido Agostinelli, economista en Caracas, describe una ciudad reconstruida rápidamente tras los ataques de Estados Unidos, con infraestructuras ya reparadas y sin destrozos visibles. La gente local rechaza mostrarse vulnerable ante la incursión estadounidense, aunque la inflación se aceleró en los últimos seis meses, elevando precios anclados al dólar.
Agostinelli compara precios: gaseosas grandes cuestan 1,30 a 1,40 dólares y los insumos básicos están un 20% más baratos que en Argentina. Los ingresos rondan los 150 dólares mensuales en promedio con bonos, y los servicios básicos como agua y electricidad cuestan 1 a 3 dólares, aunque hay quejas por abastecimiento.
La población vive con tranquilidad, sin caos ni inseguridad notable, pese a la compleja posición de la presidenta Delcy Rodríguez, quien negocia con Trump mientras el chavismo duro rechaza a EE.UU. No hubo auge opositor postataques, y la vida sigue normal. Agostinelli critica el tremendismo periodístico y advierte sobre el intervencionismo estadounidense, que podría extenderse a Irán o Cuba.
En zonas de ataques como áreas militares con viviendas chavistas construidas con apoyo ruso, chino e iraní, los pisos se resquebrajaron por temblores de bombas, dejando trauma en residentes que se preparaban para posibles incursiones con helicópteros.