El precio del petróleo subió un 12% esta semana en los mercados WTI y Brent, superando los 90 dólares el barril por las tensiones en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán, mientras Donald Trump anticipa una posible rendición iraní que podría estabilizar los precios.
En Argentina, el CEO de YPF confirmó que no habrá aumentos en los surtidores de nafta por ahora, pese a la suba reciente, porque monitorean la situación día a día para evitar golpear el bolsillo del consumidor ante posibles bajas rápidas en el crudo. En Estados Unidos, en cambio, el galón de combustible pasó de 2,98 a 3,32 dólares en una semana.
Aunque Argentina exporta energía y podría beneficiarse, la infraestructura no responde rápido a la demanda extra y los impactos negativos predominan: la suba del gas natural licuado encarece fertilizantes para el campo, y los derivados del petróleo como plásticos, pinturas y baldes duplican precios, pasando un balde de 5.700 a 12.000 pesos.
Empresas argentinas ya suspendieron exportaciones, como una exportadora de yerba mate cuyo principal mercado es Arabia Saudita en el Golfo, incapaz de entregar por el conflicto. La cadena de abastecimiento con Asia, mayoritariamente marítima, no sufre impacto directo aún por rutas alternativas.