El embajador iraní ante la ONU, Amir-Saeid Iravani, acusó a Israel y Estados Unidos de crímenes de guerra por atacar zonas civiles, con 1.332 civiles iraníes muertos y miles heridos desde la operación Furia Épica. Denunció bombardeos a escuelas, centros médicos, instalaciones recreativas y deportivas.
Iravani instó al Consejo de Seguridad a intervenir para detener la "campaña de exterminio" a la infraestructura civil, violando el derecho internacional que protege esos sitios.
El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó la situación de "horrible" y advirtió que la guerra se sale de control, con la estabilidad mundial en juego. Pidió cese instantáneo de combates y negociaciones diplomáticas, destacando el sufrimiento civil incalculable en Medio Oriente.