Cuatro delincuentes treparon rejas con frazadas en una casa de Ramos Mejía, pero huyeron al ser descubiertos por los dueños que encendieron luces y gritaron. Los ladrones, jóvenes y atléticos, llegaron en auto haciendo inteligencia previa para detectar vulnerabilidades, como rejas frontales y alambres de púa que cubrieron con mantas y guantes.
Joel, el dueño de la casa, contó que dormía con su esposa cerca de la una y media de la mañana cuando escucharon ruidos. Su mujer revisó las cámaras y vio a los intrusos subiendo al techo. Joel corrió al fondo, prendió luces y gritó "¡Salgan de acá! ¡Tráeme el arma!" para amedrentarlos, aunque no está armado.
Los delincuentes se sorprendieron, se atropellaron entre sí y saltaron desde dos metros y medio de altura al suelo, con uno cayendo de lleno y quedando rengueante. Escaparon en su auto tras ser filmados. La policía llegó en cinco minutos y tomó los videos. Joel lamentó que ninguno se lastimara.
Esta modalidad es recurrente en la zona: otros videos muestran grupos similares trepando rejas y huyendo igual. Los vecinos pagan cámaras de su bolsillo, instalan rejas y alambres, pero viven con miedo constante, entrando rápido a sus casas y evitando salir de noche.
Joel evaluará poner pinches antipájaros, aunque sea estrolijo, porque "son ellos o nosotros". La inseguridad obliga a una vida tras rejas, sin tranquilidad incluso dentro de las viviendas.